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- La Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos 2026 ha marcado un punto de inflexión en la agenda global al situar al agua como uno de los grandes desafíos estratégicos de nuestro tiempo. En un contexto de creciente inestabilidad climática, tensiones geopolíticas y presión sobre los sistemas productivos, Davos declaró este periodo como el “Año del Agua”, en la antesala de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua que tendrá lugar a finales de 2026.Durante el Foro, el agua dejó de abordarse únicamente como una cuestión ambiental para consolidarse como un riesgo sistémico crítico y un pilar esencial de la resiliencia económica, social y empresarial. La degradación de cuencas, la escasez hídrica y la fragilidad de las infraestructuras fueron identificadas como amenazas directas para el comercio global, la seguridad alimentaria y la estabilidad de ciudades y cadenas de suministro.
Uno de los mensajes más claros de Davos 2026 fue la necesidad urgente de integrar la gestión del agua en las estrategias de sostenibilidad y competitividad de las empresas. Bajo el concepto de “Davos Azul”, el Foro incorporó un “hilo azul” transversal en los debates, reconociendo que el ciclo del agua —tanto dulce como marino— se encuentra fuera de equilibrio debido al aumento de fenómenos extremos como sequías prolongadas e inundaciones severas. En este sentido, la resiliencia hídrica se definió como una palanca fundamental para la acción climática, estrechamente vinculada a la seguridad alimentaria, la energía y el desarrollo económico. La transición hacia una economía circular del agua, basada en la reutilización, la eficiencia y las soluciones basadas en la naturaleza, dejó de ser una aspiración a largo plazo para convertirse en un imperativo operativo.
Davos 2026 también puso el foco en la brecha global de inversión en infraestructuras hídricas, estimada en 6,5 billones de euros de aquí a 2040. A pesar de que el agua es un habilitador clave del crecimiento económico, la inversión actual sigue siendo insuficiente y mayoritariamente pública. El Foro subrayó la necesidad de movilizar capital privado hacia tecnologías como la desalinización, la reutilización de aguas residuales y la digitalización de los sistemas hídricos, destacando que cada euro invertido en agua genera un impacto positivo en el empleo, la productividad y el PIB.
La colaboración público-privada fue otro de los grandes ejes de esta edición. Iniciativas como Blue Davos o la alianza Get Blue, impulsada junto a organizaciones internacionales y grandes empresas, reflejan el creciente consenso sobre la urgencia de acelerar el acceso universal al agua potable y fortalecer la gobernanza del recurso a escala global.
A medida que el mundo se acerca a la Conferencia del Agua de la ONU, Davos 2026 ha servido como plataforma preparatoria para alinear visiones, firmar acuerdos estratégicos y reforzar un mensaje clave: el agua, junto con la energía, será uno de los factores determinantes de la estabilidad y el crecimiento económico en las próximas décadas.
- La Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos 2026 ha marcado un punto de inflexión en la agenda global al situar al agua como uno de los grandes desafíos estratégicos de nuestro tiempo. En un contexto de creciente inestabilidad climática, tensiones geopolíticas y presión sobre los sistemas productivos, Davos declaró este periodo como el “Año del Agua”, en la antesala de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua que tendrá lugar a finales de 2026.Durante el Foro, el agua dejó de abordarse únicamente como una cuestión ambiental para consolidarse como un riesgo sistémico crítico y un pilar esencial de la resiliencia económica, social y empresarial. La degradación de cuencas, la escasez hídrica y la fragilidad de las infraestructuras fueron identificadas como amenazas directas para el comercio global, la seguridad alimentaria y la estabilidad de ciudades y cadenas de suministro.
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