El papel de la infraestructura hídrica en América Latina

Gonzalo de Castro


Noviembre 16, 2016

América Latina es una región heterogénea en la distribución de sus recursos hídricos, y buena muestra de ello es que algunas zonas  se caracterizan por su marcada  aridez (como el nordeste brasileño, el norte de México o la costa pacífica del Perú) y otras por su abundancia de agua (como la cuenca amazónica en Perú y el Orinoco en Venezuela). Además, en líneas generales, el agua no se encuentra donde se produce la demanda para el consumo humano ni para su uso en los distintos sectores productivos, como en el sector energético. En este sentido, una parte importante de la matriz energética de la región es hidráulica, siendo la seguridad hídrica y la seguridad energética dos conceptos estrechamente relacionados.

Por otra parte, América Latina es una de las regiones más urbanizadas del mundo, con el 80% de la población viviendo en ciudades y alrededor de 60 millones de personas en  las grandes urbes que habitan en zonas marginales, donde los servicios de agua y saneamiento son muy precarios, a pesar de los notables avances consagrados en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en los últimos 15 años. Esta concentración de latinoamericanos en las ciudades, así como la situación inestable de los ciudadanos más vulnerables, ha llevado a los gobiernos a enfocar esfuerzos y recursos en las zonas urbanas.

En este entramado, la seguridad hídrica es esencial para preservar la estabilidad económica y social de la región. Por esta razón, desde los gobiernos centrales deberá impulsarse la colaboración internacional y de organismos multilaterales para complementar el financiamiento de la infraestructura hídrica que garantice el abastecimiento de agua para la población y los sectores productivos. Con esa meta clara, entre 2010 y 2015 CAF ha aprobado un promedio de más de US$ 700 millones (más de 631 millones de euros) anuales en infraestructura para agua a nivel regional, siendo en la actualidad el primer financiador multilateral en el sector agua en países como Ecuador, Bolivia, Panamá y Venezuela. En Perú, por ejemplo, la institución ha financiado proyectos de riego en Olmos, Majes Siguas y Chavimochic con el objetivo de dinamizar el sector agrícola, parte fundamental y creciente del PIB del país.En algunas ciudades de la región existen también problemas relacionados con la sostenibilidad de los servicios de agua y saneamiento, que muchas veces se ve comprometida por la incapacidad de alcanzar economías de escala en las ciudades pequeñas que permitan garantizar la estabilidad financiera necesaria. Adicionalmente, el proceso acelerado y desordenado de urbanización ha generado barrios periféricos donde se concentra la informalidad y la precariedad de vivienda y servicios. En estas áreas, son muchas las consideraciones que se deben hacer a la hora de abordar la intervención y una de las maneras más efectivas de llevarlo a cabo es desde un enfoque multisectorial, que tome en cuenta el planeamiento urbano y un replanteo inteligente de la ciudad para la inclusión de todos sus habitantes.

En un intento de plantear soluciones a estos problemas, CAF -Banco de Desarrollo de América Latina- publicó el informe IDEAL, que realiza un diagnóstico de la infraestructura en América Latina que comprende el análisis de la situación actual y de la evolución reciente de las infraestructuras de la región en los distintos sectores. El informe identifica los principales obstáculos para el desarrollo de la infraestructura hídrica y sugiere prioridades para una agenda coordinada y planificada. Según el IDEAL,  la región debería invertir 250.000 millones de dólares (226.000 millones de euros) al año hasta 2030 para cerrar la brecha en infraestructura.  En cuanto al sector del agua, inversiones de 12.500 millones (algo menos de 11.300 millones de euros) anuales hasta 2030 (alrededor del 0,3% del PIB anual), permitirían alcanzar una cobertura casi universal en agua potable y saneamiento, incrementar la infraestructura de drenaje urbano hasta un 85%, lograr una cobertura de 64% en el tratamiento de aguas residuales y generar la infraestructura necesaria para nuevas fuentes de agua.

Para que estos mensajes lleguen con mayor efectividad a los decisores (ministerios, alcaldías o municipios) es necesario que exista una mayor conexión entre éstos y los expertos en materia de agua y saneamiento en la región, fomentando su participación en los distintos foros y encuentros del sector, generando espacios para el intercambio entre ambos grupos que permita identificar en qué proyectos trabajar y la mejor forma de acometer los retos de estos mismos y del desarrollo de la política pública sectorial.

CAF ha venido impulsando su presencia estratégica con el objetivo de promover el intercambio entre actores claves del sector hídrico con resultados muy positivos por el conocimiento y experiencia en los diferentes niveles de las administraciones y del sector privado en materia de agua y saneamiento. En este sentido, esta estrategia de cooperación ha dado lugar a importantes espacios de generación de conocimiento y capacitación, como el II Foro de la Economía del Agua, los “II Diálogos del Agua América Latina-España” y la primera edición del “Curso Iberoamericano sobre Tratamiento de Aguas Residuales y Explotación de Estaciones Depuradoras”.

Gonzalo De Castro
Ejecutivo Senior CAF – Banco de Desarrollo de América Latina

1 comentario

  • Alejandro Santos says:

    Es importante contar con un indicador de reserva/ lts o mt3de agua por días – habitante, para saber la capacidad de abastecimiento de un país.

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